Tu seguridad no es un juego: el poder de la prevención
La sumisión química ocurre en un instante de descuido. Pasar de la reacción a la prevención es la clave. No se trata de tener miedo, sino de ser inteligente y no ponérselo fácil a quien pretenda vulnerar tu libertad.
Identifica los espacios seguros
Busca siempre el sello Bebida OK en la entrada de los locales. Ese distintivo indica que el establecimiento ha formado a su personal y ofrece sistemas de protección física certificados.
La barrera es tu aliada
El uso de tapavasos y sistemas de sellado es el único método que garantiza que nadie pueda introducir nada en tu copa. Si el local no los ofrece, exígelos.
Consejos prácticos para un ocio sin riesgos
La protección activa frente a la sumisión química se construye con pequeños hábitos.
No pierdas de vista tu bebida
Mantener la bebida bajo supervisión reduce el riesgo de manipulación. No la dejes fuera de tu alcance visual.
Sé prudente
Recibe tu bebida directamente del camarero y asegúrate de que el precinto o el tapavasos esté correctamente colocado. No aceptes bebidas de desconocidos.
Utiliza tapavasos adhesivos
Actúan como un precinto y son el método más seguro para dificultar la manipulación de la bebida.
Cuida a tus amigas y amigos
Vigila sus bebidas. Si alguien se siente mal repentinamente, no le dejes solo y avisa al personal del local.
Comunícate
Procura que alguien de confianza siempre sepa dónde estás.
No bebas en exceso
El alcohol está presente en un 80% de los delitos relacionados con la sumisión química.
No hables demasiado
No facilites demasiada información personal a alguien a quien apenas conoces.
Si crees que han manipulado tu bebida
No la bebas. Avisa al personal y pide ayuda a alguien de confianza: «¿Me puedes ayudar un momento?».
Si te sientes mal y no sabes qué hacer
Llama al 016 (víctimas de violencia de género), al 112 (emergencias) o al número local del Punto Violeta.
